
Patrimonio
Geología de Menorca. Un patrimonio de millones de años
Por Agustí Rodríguez Florit
Menorca posee un patrimonio geológico excepcional que constituye uno de los grandes tesoros de su medio natural. Su geología, con una historia que se remonta a más de 400 millones de años, ha dado lugar a una notable geodiversidad y a paisajes muy contrastados, condicionados principalmente por el tipo, la edad y el color de las rocas que afloran en cada zona de la isla. Esta riqueza geológica explica la existencia de dos grandes regiones bien diferenciadas: la región de Tramuntana, al norte, y la región de Migjorn, al sur, separadas por una importante línea de fractura que atraviesa la isla desde el puerto de Maó hasta Cala Morell.
El inicio de la historia geológica de Menorca se sitúa hace aproximadamente 410 millones de años, cuando las rocas más antiguas se formaron en fondos marinos. Estas rocas, visibles en el norte de la isla, presentan tonalidades oscuras y configuran un paisaje de suaves colinas y un litoral muy accidentado y rocoso. Un ejemplo emblemático de este tipo de paisaje es el Cap de Favàritx, donde se aprecian espectaculares vistas de formaciones fracturadas y plegadas, resultado de una intensa actividad geológica a lo largo de millones de años.
Dentro de la región de Tramuntana también destacan otros paisajes definidos por el color y el origen de sus rocas. Las rocas de color rojo intenso, formadas a partir de grandes ríos hace más de 250 millones de años, dominan zonas como las calas del Pilar. Estas formaciones generan acantilados abruptos y un relieve irregular, en el que se alternan pequeñas sierras rocosas densamente cubiertas de vegetación con amplios valles utilizados tradicionalmente para el cultivo. En algunas zonas, estas rocas fueron objeto de incipientes labores mineras. Asimismo, en áreas como el Cap de Cavalleria aparecen rocas de tonalidades grisáceas, originadas en un mar poco profundo hace unos 170 millones de años, que dan lugar a amplias plataformas con relieves escarpados y costas abruptas.
En contraste con la complejidad geológica del norte, la región de Migjorn, al sur de la isla, presenta un paisaje más uniforme y suavemente modelado. Aquí predomina el marés, una roca calcárea formada durante el Mioceno, hace entre 5 y 11 millones de años. El marés, de color blanco característico, constituye la roca más representativa de Menorca y ha sido ampliamente utilizada como material de construcción. Estas formaciones configuran una plataforma casi horizontal, ligeramente inclinada hacia el mar, que ha sido erosionada por numerosos barrancos.
Estos barrancos han desarrollado una red fluvial que desemboca en la costa, creando algunas de las calas y playas más bellas de la isla. La geología no solo define el relieve y los paisajes de Menorca, sino que también condiciona su biodiversidad, su uso histórico del territorio y su valor ecológico y paisajístico, convirtiendo a la isla en un auténtico libro abierto sobre la historia de la Tierra.



