Dos retratos inéditos de Giuseppe Chiesa · fotografía de Marc-Olivier Martin

Arte

Dos retratos inéditos de Giuseppe Chiesa

Por Fernando Alcolea

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En la mansión de la familia Lannion, en la llamada Chambre du Baron del castillo de Cruguil, en Brelévenez (Bretaña francesa), se conservan dos retratos del gobernador de Menorca Hyacinte Gaëtan de Lannion (1719-1762) y de su esposa, Marie Charlotte Félicité de Clermont Tonnerre (1721-1774). Gracias a haber podido determinar su actual localización, podemos presentarlos por primera vez al público menorquín y proponer su atribución al pintor Giuseppe Chiesa

Cruguil es un castillo de origen medieval ligado desde hace siglos a los Lannion. Los retratos ya fueron mencionados en el siglo XIX por Adolphe Le Nepvou de Carfort, que en su Notice historique sur Lannion et ses environs (1874) describe al gobernador con grandes ojos azules, peluca empolvada y uniforme azul con galones de oro y la placa del Espíritu Santo, y a Marie Charlotte con una expresión joven y atractiva, ojos vivos y el rostro enmarcado por un óvalo de «rectitud y gracia perfectas».

La atribución a Chiesa encaja bien con la estrecha relación entre el pintor y Lannion durante sus dos mandatos en Menorca (1756–1758) y (1760–1762). Sabemos que Chiesa lo retrató varias veces en la isla: medios cuerpos de fondo neutro (Colección Saura y Sintas), un retrato de tres cuartos con bastón de mando (Colección Hernández) con la recién obtenida orden del Espíritu Santo, y dos grandes lienzos de cuerpo entero, para las Universidades de Maó y Alaior. En este conjunto combina modelos cortesanos a la francesa con un gusto personal por el detalle y una expresividad a veces algo forzada.

Frente a esta galería de poder en activo, los cuadros de Cruguil parecen pensados como una especie de epílogo. El retrato de Lannion, de medio cuerpo y formato oval, lo muestra casi frontal, con casaca azul oscura, abundantes galones dorados, chorrera de encaje y la gran placa radiada del Espíritu Santo sobre la banda azul. El fondo es neutro y sombrío; la figura emerge de un medallón luminoso, con el escudo de armas en un ángulo y una extensa inscripción dorada que enumera títulos, campañas y, finalmente, su muerte en Menorca en 1762. Más que un retrato de presencia, es una imagen de memoria.

© Marc-Olivier Martin

El retrato de Marie Charlotte, también oval, completa el conjunto. La condesa aparece con la misma elegancia descrita por Le Nepvou, y la cartela incorpora la biografía de sus hijas Félicité y Pulchérie, con sus matrimonios y alianzas, subrayando la continuidad del linaje. No sería la primera vez que Chiesa la retrata: ella es la dama que asoma en el palco del célebre lienzo del Théâtre de la Comédie de Maó.

Comparados con los retratos menorquines, los óvalos de Cruguil reducen la teatralidad y la gestualidad del mando para condensar al personaje en efigie nobiliaria. El bastón desaparece, la pose se vuelve más rígida, la mirada se serena y el texto habla por él. El gobernador deja de ser un protagonista en escena para convertirse en figura recordada, fijada entre la heráldica y la condecoración. Todo ello, refuerza la hipótesis de un encargo familiar, quizá promovido por la propia Marie Charlotte, decidido a fijar para siempre la memoria del gobernador de Menorca en los muros de Cruguil.

Agradezco la colaboración de Céline Robert, conservadora de las antigüedades y objetos de arte de Côtesd’Armor y de Marc Olivier Martín por ceder las fotografías.

© Marc-Olivier Martin

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