
Es Migjorn Gran
Una raíz que te hace volver
Por Betlem Gomila
Decir que soy de Menorca y de un rincón muy especial llamado Es Migjorn Gran, es hablar de raíces, de calma y de calidez. Pero, sobre todo, es hablar de pertenencia. Siempre he sentido que formaba parte de algo mayor que yo: un tejido de personas, memorias y afectos que me daban identidad y hogar.
Muchos conocen Es Migjorn Gran por el legado de Francesc d’Albranca, médico y folclorista que recogió con pasión la cultura menorquina. También por su Banda de Música, fundada hace más de 120 años y con el honor de ser la más antigua de Menorca. O por el grupo folklórico, nacido en los años 40 de la mano de Antoni Barber “es Conquet” y Francisco Pons “Xico Fumeta”, que mantiene vivos bailes y músicas que han pasado de abuelos a nietos. Y, por supuesto, por sus playas vírgenes y barrancos hermosos, la iglesia de Sant Cristòfol, las casas blancas y cuidadas… Todo eso es Migjorn Gran, y aún hay algo más, invisible pero real: su alma profunda.
Y es en esa alma donde me reconozco, porque forma parte de mi propia historia. Lo he vivido en la Banda, en el grupo folklórico, en tantas tradiciones compartidas. Y todo me lleva a lo mismo: Es Migjorn es sentirse en casa. Para mí, eso es lo que hace de este pueblo una gran familia.
En Es Migjorn también reconozco el ritmo de mi propia vida: los veranos de calles llenas y mercados, el otoño con olor a tierra mojada, los inviernos de aire limpio y silencio sereno, la primavera desbordante de flores. Y en cualquier estación, las calles peatonales adornadas con macetas que los vecinos sacan a la puerta: colores que alegran el pueblo y que se ofrecen confiando en la mirada respetuosa de quien pasa. Y en medio de esa belleza sencilla aparece lo más valioso: la cercanía humana. Basta salir a la calle para cruzarte con alguien que te saluda por tu nombre o te arranca una sonrisa. Eso es pertenencia. Y me emociona ver cómo las nuevas generaciones siguen implicándose, cuidando lo que recibieron y haciéndolo crecer. Porque este pueblo no se detiene: respira, evoluciona y sigue latiendo con fuerza.
Es Migjorn no es un lugar en el mapa: es una raíz que, aunque te alejes, siempre te hace volver.
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Fiestas
Sant Cristòfol · 1–3 agosto
