Tradición, vida y futuro en el corazón de Menorca · fotografía de Bià Pons

Alaior

Tradición, vida y futuro en el corazón de Menorca

Por George Spooner

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Alaior es uno de esos pueblos de Menorca que cautivan desde el primer momento. Situado en el centro de la isla, conserva el encanto de un casco antiguo con calles estrechas, casas encaladas y plazas animadas que invitan a quedarse. Más allá de su belleza, lo que lo hace especial es cómo combina su herencia histórica con un presente lleno de cultura, educación y vida social.

Sus orígenes son muy remotos. En sus alrededores se encuentran algunos de los yacimientos talayóticos más destacados de Menorca, como Torralba d’en Salort y Torre d’en Galmés, antiguos poblados que dan testimonio de la civilización prehistórica de la isla y forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Estos lugares recuerdan que la historia de Alaior comenzó mucho antes de sus calles y casas actuales.

Durante siglos, su economía giró en torno al campo: agricultura, ganadería y, sobre todo, la producción de queso. El queso Mahón-Menorca tiene aquí algunas de sus raíces más firmes y sigue siendo parte esencial de su identidad. Con el tiempo, Alaior también destacó por la artesanía y la industria, especialmente la fabricación de calzado, tradición que aún pervive en pequeños talleres familiares y en empresas como Pons Quintana (PQ), cuyos productos destacan por su calidad y se exportan a más de 30 países. Su característico, marca de la casa, es inconfundible.

Igual sucede con helados “La Menorquina”, otra empresa emblemática con origen en Alaior, que sorprendió en su momento creando los primeros limones y naranjas helados, entre otras muchas novedades, y que hoy en día se encuentran en medio mundo.

© Manolo Barro

La educación ha sido otro de sus grandes pilares. El municipio acoge parte del campus de Menorca de la Universitat de les Illes Balears, lo que le da un carácter joven y dinámico. La presencia de estudiantes enriquece la vida cultural y fomenta la creatividad y la innovación, consolidando a Alaior como un referente educativo en la isla.

En el ámbito cultural, el pueblo destaca gracias a iniciativas como LÔAC – LÔArt Contemporani, que lo ha situado en el mapa del arte contemporáneo, atrayendo exposiciones y artistas internacionales. Y cada agosto, durante las fiestas de Sant Llorenç, las calles se llenan de caballos, música y alegría en una de las celebraciones más vibrantes de la tradición menorquina.

El casco antiguo ha sido cuidadosamente restaurado, preservando su autenticidad mientras acoge nueva vida con bares, restaurantes y tiendas que mezclan pasado y presente. Hoy, conventos, capillas y casas antiguas conviven con edificios modernos, reflejo de una convivencia natural y equilibrada entre tradición e innovación.

Aunque Alaior no está junto al mar, está rodeado de senderos que conducen a playas emblemáticas de su término como Son Bou, Cala’n Porter o Cales Coves, donde la naturaleza y la historia se encuentran en perfecta armonía.

Alaior logra equilibrar sus raíces con una clara apuesta por el futuro. Tiene historia, cultura y vitalidad, y ofrece a quien la visita una de las versiones más auténticas de Menorca.

© Manolo Barro

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Fiestas

Sant Llorenç · 15–16 agosto